
"Me gusta decir que el periodismo, tal como aconseja el Talmud para las religiones, debe servir para acomodar a los incómodos y para incomodar a los cómodos. Esa ubicación, que mantiene nuestra ecuanimidad, pero que no nos obliga a ser neutrales –no estoy hablando de neutralidad y tampoco de insensibilidad– me parece que se resume en otra enseñanza de Camus: “El periodista debe ser fiscal del poder y abogado del hombre común"






0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada