
Usted dice que van a conversar en los próximos días con Rubén Giustiniani para definir una estrategia. Pero, en los días previos a la votación, ¿no habían discutido cuáles serían los límites aceptables para votar o no la ley?
—Conversamos, inclusive la semana pasada la conferencia que hace nuestro partido con el PRO, luego la Coalición Cívica y luego el socialismo, plantearon estos límites. El socialismo planteó dos ejes: el de las telefónicas y el de la autoridad de aplicación. Pero lo que nosotros queremos es debatir este proyecto desde lo ideológico, porque desnuda la ideología de un gobierno que es autoritario.
—La presidenta del bloque socialista, Silvia Augsburger, dijo el otro día que si la oposición se hubiera quedado en el recinto habría podido ganar la votación en algunas cuestiones cruciales, como la revisión de licencias.
—Puede ser, en eso quizás tenga razón Silvia. El problema es que lo que no había que hacer era acceder a votar en general. Porque los partidos progresistas no pueden quedar confundidos en que, porque sacan las telefónicas, el proyecto está bien. Éste no es un tema en que, si yo tengo 24 diferencias y me aceptan 12 cambios, partimos en la mitad. Éste es un tema que, en términos de la libertad de expresión, hay que garantizar que no esté sometida al arbitrio ni del poder político, ni del poder económico.
—La eliminación de las telefónicas contribuyó a eso.
—En todo caso, es para poner algún límite en la transferencia de posición dominante de un grupo económico a otro. Resuelve eso, tal vez. Pero acá está intacta la matriz ideológica del gobierno en la ley, en la cuestión de la autoridad de aplicación y las normas que se desprenden de ello. Que es la falta de independencia: de siete miembros, cinco va a tener el gobierno; se garantiza las normas de otorgamiento y revocación de licencias. No hay normas de procedimientos para sanciones, no están establecidos los tipos definitorios de las conductas infractoras, con lo que se deja todo librado al arbitrio del Poder Ejecutivo. El tema del defensor del público es un sistema de autorregulación en el mundo. Incluso queda vigente el tema de la judicialización: ustedes, los periodistas, van a tener que ir a tribunales todas las semanas.
Y lo peor de la ideología nacional-populista, corporativista, más común de la década del ‘40, con Mussolini en Italia y con Franco en España. Esto es lo que caracteriza a este gobierno. Total control, van a repartir licencias como bolsones. La clave está en el proyecto de poder.
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1 comentarios:
Hola Viola!!
paso y te dejo todos los besos que me quedaron hoy!!!!!!!
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